sábado, 14 de marzo de 2015

En Casa I

Junio, 2010
Lali abrió sus ojos exactamente a las tres de la mañana. Hoy era el día. Hoy...
Se quitó la frazada y buscó en el placard la ropa que ella ya había ordenado para salir. Era lo más decente que tenía, ya que nunca salía de casa. Nunca tocó el cesped, ni cruzó la calle, nada.
Se colocó esa jean ajustado, unas zapatillas comunes color negras y arriba una remera un poco desteñida con una campera rosada. Tomó la enorme mochila que encontró, urgando, entre las cosas de su padre y que hacía varios días venía llenando con cosas que creía que iban a ser útiles en su camino a la adolescencia.
–Bien, puedes lograrlo –se dijo a sí misma mientras se miraba en el espejo. Ya no era más la pequeña de nueve años indefensa, incrédula e inocente. Ya era una jóven de dieciséis años en busca de la felicidad.
Metió por último una foto de ella abrazada a su mejor amiga, Eugenia.
–Cómo te extraño, amiguita... –susurró pasando su dedo índice por la figura de Euge en la foto– Todo esto lo hago por vos, sabelo –sonrió.
Abrió suvemente la puerta de su habitación. De leeejos se escuchaban los ronquidos de Carlos. Indefensamente dormido.
Colocó su mochila en los hombros. Cerró la puerta y se concentró. Si algo que le puede servir para escaparse eran sus poderes, sí. Forzó la mente y la cerradura de su ventana cedió. Ya que Carlos le pasaba una tarjeta para que esta abriera y sólo el podía abrirla. Todo para que Lali no pudiera escapar. Pero había sido tan ingenuo de olvidarse de los clásicos poderes de su hija: Romper cosas, mover cosas, leer los pensamientos...
Se acercó a esta y sintió el suave rocío que caía a esas horas de la madrugada. 
Ahora se venía lo peor: ¿Cómo haría para bajar desde el balcón? Si se tiraba, se moría. Y para colmo, sus poderes no funcionan contra ella. Sino haría el clásico moviento y bajaría como volando. O al menos, bajaría la intensidad del golpe, para no caer tan duro.
Pero si ella no podía bajar volando... Podría hacer que algo volara y la llevara encima, ¡Claro!
Buscó en su habitación algo que la ayude. Bingo: La silla del escritorio.
Pujó de ella hasta alcanzarla al balcón y, con mucha fuerza, la levantó en el aire. Esto la hacía marearse, la silla era demasiado pesada para su cabeza. Pero debía hacerlo, por su libertad.
Como pudo, se subió a esta. Pero al hacerlo hizo dos metros suaves y los otros cinco tan rápido que se terminó golpeando contra el suelo y haciendo un lío tremendo. Lo que hizo despertar a Carlos.
–Mierda –susurró por lo bajo y comenzó a correr. El mareado le hacía la vida imposible pero debía hacerlo. Cómo sea.
Hizo cuatro cuadras a puro trote. La calle estaba completamente vacía. Perdió de vista todo. Pero creía que Carlos ya se había dado cuenta y la estaría buscando, no debía detenerse ahora.
–Uff –suspiró cansada. Estaba parada en medio de una plaza– Lo hice... –susurró y sonrió victoriosa para ella misma– ¡Soy libre!
Se quitó la mochila y se tiró en el húmedo pasto. Sintiendo su aroma. El viento hacía que le den escalofríos: Se hubiese abrigado más. 
Luego de tres horas caminando sin rumbo, ya eran las seis y media de la mañana. Ya podía ver autos, gente caminando, chicos uniformados para el colegio, gente, mucha mucha gente.
Debía buscar un empleo que la ayude a sobrevivir en este nuevo mundo. Sabía que a los dieciséis años debía estar en la escuela. Revisó en su mochila la plata que había podido ''robar'' de su casa. En total eran dos mil quinientos pesos. Era mucho y a la vez poco: Tenía que comprar útiles, si quería comenzar el colegio. La renta de un apartamento, donde pueda vivir. La cuota de luz, agua, gas de este. La comida. La ropa. ¡Qué embole!
Un cartel llamó su atención, estaban abiertas las clases para conseguir una beca. El edificio era una gran construcción color beige y en la entrada había un gran cartel redondo que decía ''Colegio Mandalay''. Miró los uniformes de los jóvenes que entraban en aquel lugar: era una especie de chomba abierta con botones más una pollera, por parte de las chicas, y un pantalon blanco para los varones. Le pareció un asco pero si quería, al menos, librarse de la cuota mensual del colegio debía ponerselo.
–Buenas –le dijo amablemente a la señora que estaba en administración–. Vengo por una beca.
–Llene este formulario allá –señaló una sala dónde había varias mesas para poder anotar– Y luego venga. 
–Gracias –se dirirgió a tal lugar.

–A ver... –dijo golpeando suavemente con el lápiz sus mejillas– ¿Nombre? Lal... Digo, Mariana Espósito. ¿Edad? Dieciséis años. ¿Por qué cree usted que debería tener esa beca? Por que si. Ah pará, no puedo poner eso –decía tachando lo que puso. Se quedó un momento pensativa– Tengo bajo nivel de economía. Quiero y necesito estudiar. ¿Cómo es su promedio, del 1 al 10 en las calificaciones? No fuí a ningún colegio antes. Solo sé leer y escribir. Pero si ganaría la beca prometo estar al día con las calificaciones. De verdad quiero el puesto. ¿Número por el cual podamos contactarnos con usted? ¿Qué clase de pregunta es esta?
Lali nunca presenció un celular, un telefono o vías de internet. No iba a contestar algo que precisamente no sabía.
–Listo. Ah, la última no la pude contestar. No sé de lo que me hablaba –le dijo avergonzada a la recepcionista.
–No pasa nada –le sonrió– No es el primer caso de gente que no sabe que es un celular. Además, era opcional. 
–Ah, está bien. ¿Y cuando debo venir para saber si tengo la beca o no? –preguntó.
–Pasado mañana cierran las inscripciones con beca. El miércoles de la semana que viene a las seis y media van a tener los resultados. Tenés que venir si o si. 
–Bueno –sonrió– Gracias por todo –se estaba por ir, cuando se dió media vuelta y vió un gran pasillo de donde salían y entraban varíos alumnos. Volvió a la recepcionista–. Disculpe, otra vez –rió–. Pero, ¿Qué es eso?
 –El Mandalay no sólo es un colegio. Acá viven varios alumnos que sus padres dejaron ya que no podían mantenerlos, o que tienen un largo trayecto desde su hogar hasta acá. Entonces viven acá, estudian acá, comen acá. Lo único malo es que comparten habitaciones –se encogió de hombros–. Pero a ellos no parece importanles.
–Ahh... ¿Y cómo se consigue? 
–Si obtenés una beca, te saldría ciento cincuenta pesos mensuales. Si no, quinientos.
A Lali le pareció buenísima oferta. Esta era como una residencia: Comida, clases, habitaciones, gente...
–Anotame también para eso –sonrió.
–Buenísimo entonces, ¿Vos eras Mariana, no? –dudó y Lali asintió– Bueno, ya estás. Si tenés alguna duda o algo acercate hasta acá. Si no estoy, búscame por el nombre de Paz. Siempre estoy en el colegio, pero sólo este día en recepción.
–Entendido. Paz. –rieron– Nos vemos.
–Hasta luego.
Salio muy -demasiado- contenta: si ganaba esa beca podria estudiar en el gran Colegio Mandalay, de paso alquila una habitacion y ya tiene donde dormir, y de paso tiene un comedor y una cafeteria donde comer, y de paso tiene actividades fisicas, y de paso, nuevos amigos, nueva gente. Sonrio.
De todas formas ahora debia buscar un lugar para alojarse en esos dias de espera. Habia que ponerse en marcha.
Iba caminando por la plaza, cuando vio un auto color rojo recorriendo las calles. Lo reconocio y rapidamente se fue a ocultar en unos arbustos. El coche estaciono y el hombre que bajo no era nada mas y nada menos que Carlos, buscandola.
–Disculpe, ¿No ha visto a una joven, morocha, petisita y sola caminando por estos lugares? –logro oir desde su escondite.
–La verdad que no –le contesto el hombre al cual le habia preguntado.
–Gracias de todas formas –dijo.
Estuvo unos minutos recorriendo aquella plaza, Lali no salia por miedo a que la encuentre: si lo hacia, se iba a comer una penitencia que ni ella se podia imaginar.
Ni bien Carlos subio a su coche y se fue -alfin- La pudo salir de su escondite y adentrarse en un edificio.
–Hola, ¿Cuanto cuesta un alojamiento de siete dias? –le pregunto al recepcionista. 
Se habia metido en un hotel dos estrellas que, como no estan en epoca de vacaciones, se encontraba casi vacio. 
El hombre tecleo un tanto en su computadora y luego volvio su vista a la joven de ojos marrones.
–Serian mil setecientos –contesto.
–Bien. Quiero una habitacion entonces –le dijo pasandole el dinero justo. El hombre miro hacia atras para recoger una llave del dormitorio y se la ancanzo.
–Habitacion quince, tercer piso. Podes usar el elevador esclusivo para clientes.
–Bueno, gracias –sonrio y camino hacia el ascensor. Entro y presiono el numero tres, para que la dejara en aquel piso.
Al abrirse la puerta logro encontrarse con un pasillo cuadrado, del cual salian varias habitaciones.
–A ver... –dijo revisando su llave– Habitacion doce... trece... catorce... quince. –se detuvo frente a una puerta de algarrobo que llevaba las siglas ''XV'' en plata pegadas a esta– Aqui estas –coloco la llave y le dio dos vueltas a esta.
La habitacion estaba pintada de un verde agua. Un gran ventanal que daba vista a la plaza y una puerta aparte: donde se encontraba el baño privado. Habia una cama de dos plazas de madera y en la punta de esta estaban bien acomodadas dos toallas -una de mano y otra de cuerpo entero- mas un pequeño jabon de olor a jazmines. Enfrente de la cama habia un mueble con cajones -vacios- para poder guardar su ropa alli y en la parte superior habia un televisor plasma, mas el control remoto para utilizarlo. El resto eran todos adornos, dentro de los cuales entraba un jarron ubicado en la punta del area y famosos cuadros en las paredes.
 La semana paso completisimamente aburrida. Temia a salir afuera por que el auto de Carlos podria estar afuera. No usaba y tampoco necesitaba los poderes. Solo los usaba para mover la palanca para que la luz de la habitacion se prendiera y se apagara. Nada mas.

Hoy era el dia. Se levanto de buen humor, por lo menos hasta ahora, se puso una remera lisa color rosa, un short de jean, zapatillas y en su espalda, su delicada mochila con objetos personales.
A esa hora no parecia haber mucha gente en la calle, tan solo unos cuantos autos y los jovenes que ingresaban a esta hora al Colegio Mandalay: donde proximamente iria ella, al menos eso creia.
Una vez que ingreso estaba Paz, la cual le indico que se acercara a la planilla que estaba en el pasillo. Llego hasta ahi, tomo aire y busco la categoria de becas.
–Malena Cabrera, Agustina Ross, Thiago Bedoya Aguero, Candela Vetrano, Nicolas Ramirez, Noah Garcia Iturbe... Mariana Esposito –sonrio. Si, habia obtenido una beca.
Ahora venia el alojamiento, era igual o mas importante que la beca.
–Candela Vetrano, Nicolas Ramirez, Esperanza Bauer, Mariana Esposito –murmuro con exceso de felicidad, tambien habia conseguido ese lugar. Se acerco a administracion, donde la esperaba Paz con una alegre sonrisa.
–Bienvenida al Colegio Mandalay –rio– Esta tarde a las tres hay un tour por el colegio. Te van a mostrar donde conseguir la ropa, ¿Que talle tenes? –pregunto entusiasmada. Habia conocida a Lali hace una semana y le caia genial, parecia una espectacular chica.
–Si no me equivoco, dieciseis de chicos –ambas rieron ante el chiste.
Pero era cierto, Lali tenia un metro cincuenta. Pies pequeños, mayormente con plataformas para disimular lo pequeña. Ademas, tenia un muy pero delicado cuerpo, bien formado.
Se despidio de Paz emocionada por el nuevo lugar y alli estaba nuevamente el auto de su secuestrador.
¿Como sabe donde estoy? Se pregunto asi misma mientras se agachaba. Ya que Carlos miraba cada detalle del parque.
Era como si la presentia.
Una vez que se distrajo, Lali corrio lo mas rapido que pudo hasta entrar en el hotel donde habia estado toda esta semana
 *
–Este es el uniforme –le dijo la guia extendiendole a cada uno de esa pequeña clase un distinto color de uniforme– Es depende su talle, los mas pequeños llevan anaranjado –Lali miro su remera, rio de ella misma por ser tan chiquita– Los mas medianos van a llevar verde y los demas, celestes. Vayan a aquellos cambiadores –dijo señalando– y vistanse... ¡Bien Mandalayo! –grito por ultimo.
Lali se metio en un probador y ahi empezo a quitarse su desgastada ropa para ponerse esa tan ridicula, pero a la vez linda y comoda ropa del colegio.
Al lado se escuchaba una chica de voz suave y fina, al parecer parecia quejarse porque no le entraba la pollera. Ahogo una risa y salio del ''camarin''. Al rato, pudo divisar a la que parecia haber peleando con su uniforme. Era una flaquita, morocha, color cafes. Tenia una mediana estatura y unos suaves rizos formados en su cabello, que le llegaba hasta un poco mas abajo de los hombros. Ella la miro inocente y se acerco.
–Hola –dijo– Me llamo Candela, ¿Y vos?
–Mariana –le sonrio– Pero podes decirme Lali.
–Bien, Lali.
El grito de la guia las quito de sus miradas complices y compañeras. Lali sintio el pensamiento de Cande.
–Yo tambien creo que seras una gran amiga –murmuro. Audible aunque Can no la haya escuchado.
–Ahora –explicaba la guia– Van a ir a conocer sus habitaciones. A ver... –saco una lista– Antes quiero aclarar que las habitaciones son de cuatro personas. Chicas por un lado, chicos por otro. Ahora si: Bauer Esperanza, Ross Agustina y Cabrera Malena. Tienen la habitacion veintidos –sonrio–. Es por este pasillo hasta lo ultimo y luego doblan a la izquierda. Van a tener de compañera a Rocio Igarzabal, que ha llegado hace unos dias y permanece sola en la habitacion, hasta ahora –hizo espacio para que las dichas chicas fueran cargando sus valijas hasta la habitacion–. Bien... Seguimos: Esposito Mariana y Vetrano Candela, ustedes tienen el cuarto diez, que es este –retrocedio dos pasos y señalo la puerta indicada–. Paula Reca es su compañera. Tambien esta sola.
Luego siguio nombrando a los demas. Cosa que tanto a Lali como a Cande no les importaban. Se acercaron y tocaron dicha puerta. Escucharon un ''Pase'' de adentro. Entraron y era una habitacion pintada de verde. Tenia dos camas en la pared y abajo de estas habian escritorios. Las otras dos estaban comunmente encontra de la pared. El resto eran dibujos y cuadriculas donde habia una etiqueta vacia, suponieron que era para anotar el nombre de la dueña del ''placard''. Arriba de una de las camas flotantes habia una chica algo cachetona, con el cabello rojizo y una gran sonrisa.
–Bienvenidas. Soy Paula, sere su compañera de habitacion –sonrio y tanto Lali como Cande le devolvieron el gesto.
–Soy Mariana. Pero llamame Lali. Ella es Candela –dijo señalandola.
Lali se sentia en casa. Por primera vez en toda su vida.
Por este capitulos no hay acentos. Mi hermanito tiro jugo arriba de unas cuantas teclas y ahora no andan [Ya lo maté, ahre] 
No sé que le pasa a Blogger no me deja poner todo juntos así que estan todos los dialogos y parrafos separado. Pero igual se entiende asi que(?
Estaba viendo y el nivel de comentarios bajó MUCHÍSIMO. Se fué de 6-7 a 2-3, y lo peor es que yo veo las visitas en cada capítulo y siempre es lo mismo, osea que no comentan. Si no les gusta la trama me lo dicen y trato en lo posible de hacerla más entretenida para no aburrirlas. O sino voy a subir capítulo cuando me sienta satisfecha con que a ustedes les esté gustando esto. Nosé. Hoy subo este para cumplir, ya que hay chicas que si están presentes y los agradezco millones. Tengo otro capítulo hecho, depende de ustedes si lo subo, o no.
Juli. (@esposmysmile)

jueves, 12 de marzo de 2015

Powers - Prólogo

Enero, 2003.
–¡Es que no lo entiendo, Euge! –gritaba Lali dentro de su habitación. Tirando mágicamente todo al suelo– ¿Porque no me deja salir? –preguntó arrodillándose en el suelo, tomando con ambas manos sus cabellos, bien morochos– Si ya lo tengo controlados.
–No lo sé, La. Tal vez por seguridad –inquirió al ver a su amiga de nueve años totalmente destruida.
–¡No! –miro fijamente un oso de peluche que estaba colocado frente la repisa. Frunció el ceño y lo tiro al piso– Y no, Euge. No voy a quedarme de brazos cruzados –dijo al poder escuchar el pensamiento de su mejor amiga– ¿Sabes lo que se siente? No, nadie siente lo que siento yo. Nadie me comprende. Nadie me pregunta como estoy. Nadie nada. Es ir desde los cinco años a una clase patética donde me enseñen a manejar mis poderes. Aunque ya los tenga dominados. Es estar todo el puto día encerrada acá. Es ver como pasan grupos de chicos jugando, riendo y divirtiéndose desde mi ventana. Es... ¡AGH! ¡ME DA ASCO ESTA VIDA! 
El grito fue tal para hacer que el padre de Lali y el de Euge que estaban tomando un café en la cocina se levantaran y entraran a la gran habitación.
–¿Qué pasa acá? -preguntó Carlos, el padre de Lali.
–Eu, vamos a casa. Tenemos que empacar –dijo el papa de Euge.
–¿Empacar? ¿Para que? –la cara de Euge lo decía todo–. No me digas que otra vez por trabajo, papa. Siempre lo mismo –gruñó.
–Oh, no. Esta vez no. Nos vamos a la Patagónia –dijo sonriente. Como si la idea lo tuviera encantado– Y como sos menor de edad, te venís con la familia.
–No quiero –negó Euge con los ojos llenos de lágrimas–. Me quiero quedar acá, con mi amiga. 
–Lo lamento hija. La decisión esta tomada. Despedite de ella y... y... –abrió los ojos como platos al sentir una fuerte brisa.
La ventana estaba cerrada y parecía que alguien lo estuviera empujando. Y si, era Lali la que provocaba esto. Una vez ambos padres fuera de la habitación, mágicamente cerro la puerta de un gran golpazo y, como si fuera poco, le dio una vuelta de llave.
–No quiero que te vayas –decía la voz entrecortada de Lali a punto de estallar–. Sos mi única amiga, Eu –corrió hacia ella y la abrazó muy fuerte.
–Quisiera quedarme –la castaña comenzó a llorar, acariciándole el cabello a Lali–. Pero no puedo hacer nada. Te prometo que voy a volver. –se soltó del abrazo– Siempre serás mi amiga, vendré a visitarte –le sonrió y se acerco a la puerta. Pero al ver la cara de La toda empapada en lagrimas corrió nuevamente a abrazarla– No llores, no me gusta verte así –estiro el dedo meñique– ¿Amigas para siempre?
Lali dudó dos segundos, luego hizo el mismo gesto con su mano y ambos dedos se entrelazaron.
–Amigas para siempre –sonrió.
Euge se acerco a la puerta. Y volvio a mirar hacia atras.
–La, ¿Que nos volvamos a ver? 
–Que nos volvamos a ver.
Ahora si, pegó media vuelta y comenzó a bajar a pasos firmes la escalera. Donde su papa la estaba esperando.
–¿Lista? 
–Sí –dijo de mala gana y salió sin siquiera saludar. 
–Bueno, nos vemos Carlos. Suerte en tu vida y en la de tu hija –estrecharon sus manos.
–Igualmente –le sonrió Carlos.
Lali se asomó a la ventana. Vió como el coche de Euge, su mejor amiga, iba desapareciendo, poco a poco, hasta doblar la esquina. Una lágrima cayó nuevamente por su mejilla. Ella era la única que la entendía, la que la consolaba, con la que compartía secretos. Y todo se había ido a la mierda en menos de quince minutos.
Una enorme tormenta se formo en el cielo. Siempre ocurría cada vez que ella estaba triste, enojada o con bronca.
Se tiró a la cama a mirar fotos con Eugenia. Cuando ambos padres las sostenían, ya que eran bebes, recién nacidas. Cuando hicieron ese viaje a las Cataratas del Iguazú, ambas tenían cinco años y en todas las imágenes aparecían con la mano sujetada una de otra. Miró una ultima, había pasado hace unos días atrás, en el cumpleaños numero nueve de Lali. Se las veía a ellas dos soplando la vela, ya que Lali la había invitado a hacerlo con ella. 
–Mejor que se halla ido –dijo Carlos al entrar, sin tocar, en su habitación–. Podrías haberla lastimado.
–Sabes muy bien que yo tengo mis poderes dominados –le dijo mirando hacia otro lado.
–Bajándome el tono, nenita. Yo veo como los manejas, y no sabes hacerlo.
Lali posó sus ojos sobre un tarro de pintura color celeste que había en una punta de la habitación. Estaba abierto, ya que la casa estaba en remodelacion. 
–Ah, ¿no? –lo desafió. Carlos negó– Mira arriba, entonces.
Su padre apunto sus ojos a la enorme lata, que a poco se dio dando vuelta hasta dejar que toda la pintura cayera sobre su pelada cabeza.
–¡Pendeja de mierda! –gritó– ¡Como no me toco una hija normal! –gruño mientras se sacudía, intentando quitarse la mayoría de la pintura que había sobre su cuerpo.
Con estas ultimas palabras, salio. Dejando a Lali con una enorme sonrisa victoriosa.

Quédate tranquilo. Cuando menos te descuides, yo escapare de aquí. Pensó en voz alta. El día, en el que sea libre.

Bueno, era imposible aguantar una semana jajajajja bue. 
Acá comienza un nuevo inicio y uan gran historia por descubrir. Espero que les guste.

Juli. (@esposmysmile)

PD: ¿Les gustó el blog? a

lunes, 9 de marzo de 2015

Epilogo

Cinco años después.

Lali abrió los ojos, pero se encontró con todo negro. Como hacia un par de años atrás. Sus oídos se habían agudizado y presentía mas bien las cosas. Se levanto tanteando: Estaba en su nueva casa.
Ella y Peter decidieron hacer una vida juntos. Así que el le propuso matrimonio y ella acepto. Tenían veintitrés ella y veinticinco Peter. El había comprado una casa a la vera del riachuelo. Ademas, compro un segundo terreno, que es donde en estos momentos vivía Gime. La cabaña la habían vendido a un amable jardinero, el cual destruyo la construcción de madera e hizo mas jardinería. Se había vuelto un lugar maravilloso y cada tanto Peter y Lali iban a pasar su tiempo como pareja allí.
-¿Fast? -lo llamo Lali. Si, era el cachorro que Peter tenia cuando era un poco mas pendejo. ¿Quien iba a decir que tan lindo animal podría servir para guiar ciegos?
Todavía no conocía su nueva casa. Así que Fast la iba guiando. Ademas, su oído la ayudaba a percatar varias cosas. Se acerco hasta la cocina y toqueteo varios frascos hasta encontrar el del café.
-Mmm... Buen día, cielo -dijo al sentir que Peter estaba cerca.
-Todavía no entiendo como haces eso -rió -Te iba a dar una sorpresa pero... Parece que te levantaste mas temprano.
-¿Ah si? ¿Y que ibas a hacer por mi? -pregunto curiosa.
-Un desayuno especial -sonrió, aunque ella no pudiera verlo.
-Deja de sonreír así, Pitt.
-¡Bruja! -Lali rió -Bueno, déjame con esto y anda a sacarte ese pijama, me alborotas cada vez que te veo con esa cosa tan, cortita.
-Bien -rió -¿Sabes donde deje el identificador de colores Con esto de la mudanza estoy malísimamente perdida.
-Toma -le alcanzo.
-Gracias -tanteo y dejo el aparato sobre la mesa -Vení, acércate.
Peter puso su cara frente la mirada de Lali y esta comenzó a recorrer su rostro con las manos. Esta era una manera de no olvidarse la hermosa cara que tiene su futuro esposo. Recorrió sus cabellos, bajo a los ojos, toco el lunar, la nariz, la boca, etc.
-Cada día mas lindo vos eh -rió.
-Lo se -se hizo el agrandado y ella le clavo el bastón en el pie -¡Au! Que bestia. Anda a cambiarte, fiera.
-Ya voy papa.
Dio media vuelta y fue tanteando suavemente hasta tocar la puerta. Peter había hecho poner letras en 3D para que cada vez que Lali fuera a una habitación pudiera tocar y así poder leer adonde estaba entrando. En ese caso a su habitación le había puesto "LyP" y ahí fue donde entró La.
Ella ya se había olvidado -mas bien, no recordaba- los colores. No ver nada le había quitado un par de cosas de su vida. Pero es la que le toco y no se quejaba, solo la aceptaba con una muy grande sonrisa.
¿Ustedes piensan que Peter cumplió con su promesa? La respuesta es sí, la cumplió. Siempre amó a Lali, la cuidó y nunca la traicionó. Nunca se aprovecho de su ceguera para estar con otra sin que ella se diera cuenta. Nunca miro a otra como la miraba a ella. Nunca la abandono, por el hecho de estar ciega muchos la consideraban como una ''carga'', para él no. Para el ella era la mujer mas especial de toda su vida.
Con los chicos todo seguía igual. Gastón y Rocío se habían mudado a Misiones para estar mas cerca de las Cataratas, ya que la naturaleza les fascinaba a ambos. Euge y Nico se peleaban cada dos por tres, pero al segundo ya estaban juntos de nuevo. Gime adoptó a un bebé el cual fue bautizado como Bautista Accardi. El pequeño era como un hermano para Lali, cada vez que Gime se lo pasaba para que lo sintiera ella sentía su rostro y podía presenciar lo hermoso que era ese bebé. Nicolás y Emilia seguían viviendo en el mismo lugar y cada tanto venían a visitar a Lali y Peter o viceversa. Victorio, el hermano de Peter, estaba en la selección Argentina, como siempre había soñado. Siempre iba toda la familia a apoyarlo en varios partidos.
Peter le compro a Lali varios libro-escucha que era para que, en vez de leer, podía escuchar la lectura y así no perder ese gran vínculo que tenía -y sigue teniendo- con los libros.
Lali había dejado de cortarse. Era una chica completamente sana. Si se deprimía -que era casi imposible, ya que tenía a Peter a su lado.Y para ella él era lo mas hermoso que hubiese tenido en toda su vida- acudía a un hermoso oso de felpa. Al cual abrazaba hasta que todo pase.
Lo mejor de todo, es que nunca volvieron a sentir cosas malignas, eran felices. Estaban pensando en tener un hijo, pero a la vez estaban esperando, ya que eran muy jóvenes todavía.
Y así, concluyendo todo, damos el final a esta hermosa historia.

Y con esto terminamos una gran etapa. Al menos para mi.
En esta novela quise expresar el amor que siente alguien a primera vista puede ser real. Así como el personaje de Peter sin mirarle los ojos a Lali ya vio toda su vida reflejada. Así como la peleo. Y aunque ella no fuera igual que todos, el la amaba. Y lo seguirá haciendo, obvio. De que Lali acepto la ayuda de una persona desconocida, quien la llevo a amar por primera vez y a confiar mas. Y aunque el final no fue del todo feliz, estos dos protagonistas SE AMAN a pesar de todo. También quiero agradecerles a ustedes, del otro lado de la pantalla apoyándome con este proyecto. Comentando y haciéndome cada día mas feliz. Y por ahí tengo que pedirles disculpas las tardanzas, los errores ortográficos, las palabras repetidas, etc. Sepan que soy ''pequeña'' por así decirlo, tengo 13 años, de los errores se aprende. Y para mi fue un gran desafío poder hacer esto, y gracias a ustedes, sus palabras de apoyo y cada vez mas y mas lectoras, pude hacerlo, así que GRACIAS POR TODO.Nada, eso. Les tome un gran cariño y mas adelante estoy segurisima de que vamos a ser muchisimas mas. Como una familia. Bueno, mejor dejo de escribir. estoy llorando, así re maricona, bue.
Esta semana voy a usarla para actualizar el blog. Voy a cambiar todo. Nueva historia, nuevo blog. Así es. As´que si ven cambios ya van a saber. Ademas voy a estar escribiendo los primeros capítulos de POWERS que se viene con todo el... power, ahre. Así puedo adelantar y si un día no llego a escribir ya tengo algo armado para no dejarlas esperando.

Las quiero mucho y... ¡Nos vemos pronto!
Juli. (@esposmysmile)

PD: Si tienen alguna duda sobre la novela creo que es el mejor momento para que hablen. Ustedes me dicen que les pareció, y si tienen alguna duda luego de publicar el comentario esperan al menos un día y vuelven a entrar. Seguro les respondo.
Por ejemplo, en Twitter una chica me preguntó por qué no puse la primera vez de Lali y Peter. Y yo le respondí con dos argumentos: 1) No me pareció ponerlo, ya que la historia habla de una chica completamente asustada, sin confianza, tímida y fría. Y onda que quedaría malisimo poner una escena así. 2) Como ya dije antes, tengo 13 años. Y aunque leo y mas  leo novelas Laliter, y sé de lo que hablan y lo que se hace no pude lograr escribir cierta situación. Me pone incómoda y además aun no tengo idea como narrar el momento. Tal vez en la siguiente me salga y bueno. Tampoco quiero plaguear a otras novelas. Eso.

sábado, 7 de marzo de 2015

Capítulo 30 FINAL

Lali abrió los ojos. Movió la cabeza para revisar la cama de Peter, pero él no estaba allí. Sintió algo moverse detrás de ella y ahí estaba, con un brazo cubriéndola. ¿Había estado así toda la noche? Pensó. Quitó con suavidad su extremidad para que él no se diera cuenta y se levantó. Lo vió tan dulce dormido. Sonrió. Llevó sus ojos a el perchero de la punta: Ahí se encontraba su vestido de seda blanco, esperando para usarse. No podía fallar en esto. Tenía que salir de esa pesadilla. Lo tomó y se dirigió al baño para prepararse. HOY era el día.
Una vez, hermosísima, salió. Llevaba su cabello suelto con algunos bucles en las puntas más una corona de flores. Unos bellos zapatos blancos, más bien unas chatas, ya que no acostumbraba a usar zapatos con tacos o ''cosas de chetos'' cómo solía llamar ella. Por último el vestido de dama de honor y cubriendo a este un saco de lana color rosa claro.
''Lali, ya sé que hoy es el día. Te espero en la iglesia. Siempre con vos. Te quiero muchísimo. Gime''. 
-Así que ya sabías, ¿eh? -murmuró.
Se acercó nuevamente a Peter que estaba plácidamente dormido en su cama. Dejando su aroma en ella. Volvió a sonreír como una tonta enamorada. Ese chico la había hecho FELIZ.
Pasó su dedo índice sobre su mejilla. Se agachó un poco hasta la altura de la cama y le dejó un suave beso en los labios.
-Lo lamento Peter, tengo que hacerlo -le susurró y una lágrima corrió por su mejilla. Podría ser la última vez que podía presenciar su bello rostro.
-¿Qué tenes que hacer? -preguntó dormido. Lali se paró de golpe y salió corriendo antes de que se diera cuenta.

Peter abrió apenas los ojos y se encontró con su novia vestida completamente de blanco. Se refregó estos, pero ella ya no estaba allí. Pegó un salto de la cama y comenzó a llamar a sus amigos y conocidos de Lali avisándoles. No podía dejarla hacer esto sola.
Corrió lo más rápido que pudo. Llevándose medio mundo. Con medio mundo se refería a unas pocas personas, ya que era sábado y eran las nueve de la mañana.
Llegó a la Iglesia completamente sudado. Allí estaban todos, apoyando en la puerta. La mayoría -todos- sus amigos vivían cerca del lugar. Por lo tanto llegaron más rápido que Peter.
-Entremos -propuso y abrió la puerta. 
Ahí estaba su fiel compañera. Parada frente a un cura. Este decía cosas raras, cómo si estuviese haciendo un exorcismo. Gime se dió vuelta y abrió bien gigante los ojos.
-¡ALTO! -gritó Peter acercándose a Lali junto con todos los chicos.
-¿Qué haces acá, Peter? -preguntó Lali intentando cubrirse, pero era imposible no verla de blanco.
-¿Enserio creías que te dejaría sola, mi amor? -un escalofrío corrió por el pecho de Lali, se sintió la peor persona del mundo, era una egoísta. 
-Somos amigas, Lá. -dijo Euge -Te banco en todas -sonrió.
-Yo también
 -Rochi dió un paso al frente.
-Queremos verte bien -Gastón.
-Aunque tengas que hacer algo para poder lograrlo -decía Nico.
-No estas ni nunca vas a estar sola. Te apoyamos -La voz de Euge sonaba apagada.
Las lágrimas de Lali caían sobre su mejilla. Se acercó tanteando hasta ellos y se dieron un abrazo grupal. Menos Peter.
-Mi amor... -le susurró Lali apartándose -Por favor...
-No tengo nada en contra -le sonrió y apartó unas lágrimas que corrían por la mejilla de Lali -Siempre te voy a amar. Sos todo. Yo... Yo te amo como nunca amé a nadie -se acercó a ella y le dió un laaaaaargo beso en los labios -Hacelo... Mi amor... Hacelo.
Se acercó nuevamente al cura. Este sonreía satisfecho. Continúo con la ceremonia.
-Entonces... Mariana... ¿Aceptás la ceguera a cambio de la eliminación de espíritus malignos? -preguntó al final.
Ella dió media vuelta. Los miró a todos nuevamente. Para ese entonces ya lloraba. Había llorado toda la ceremonia. Estaban todos abrazos en grupo. Esperando el ''sí''. Euge le dió una señal de ''Listos''. Suspiró, era la última ves que los volvería ver. Volvió su mirada al frente.
-Sí... Quiero... -murmuró -Acepto.
El encargado le salpicó a Lali con agua. Se suponía que era agua bendita. Empezó a moverse raro. Veía borroso y sentía que en cualquier momento iba a caer. Peter corrió hacia ella y apoyó sus manos en la cintura para estabilizarla. En un abrir y cerrar de ojos todos los objetos que Lali tenía blanco hasta entonces, se había tornado en un color negro. Euge se tiró a llorar y los chicos trataban de contenerse entre sí, pero era imposible. Era SU AMIGA la que estaba allí, siendo castigada. Una nube negra salió del pecho de Lali y se esfumó por el aire.
Peter miró con asombro y luego miró a su actual novia. Totalmente pálida. 
Un ''¿Estás bien?'' escuchó Lali antes de caer, desmayada.


Termino la concha de la lora, termino termino *se tira a llorar en un rincón*
Tranquilas mis pequeñas lectoritas, viene un epilogo que va a cambiar TODO, ¿O no?
Ahora sí, diganme con sinceridad: ¿Les gustó? Es la primer novela que termino. De hecho, es la primera que hago.
En el epílogo voy a poner la explicación + una carta de agradecimiento para ustedes. Comenten♥

Las quiero muchísimo y espero que hayan disfrutado la trama.
Juli. (@esposmysmile)

domingo, 1 de marzo de 2015

Capítulo 29 Penultimo

Los ojos de Lali se abrieron cómo dos gigantes discos. Peter se rascó la nuca nervioso. Ella le sonrió y tomó el ramo de rosas, tirando al suelo la bolsa con el vestido.
-¿Qué es eso? -preguntó Peter.
-Es... -no pudo terminar la frase. 
-Es muy parecido al de... al de la foto, ¿No La?, ¿Enserio quieres hacerlo? -ella asintió -No quiero que te pase nada, La.
-Yo ya no puedo con esto -dijo con la voz cortada. El la abrazó -Quiero acabar con todo aunque duela.
-Pero, yo no quiero.
-¿Entonces, que? ¿Querés que yo siga siendo una loca que habla con espíritus, se viste de negro y nadie le da bolilla? -sus ojos se llenaron de lágrimas -Porque yo ya no aguanto, Peter. Dame eso -dijo tomando de un tirón la bolsa -Deja a los locos con los locos. -fué lo último que pronunció antes de desaparecer por la gran plaza.
-Lali no te enojes, por favor -dijo alcanzándola.
-¡Es que no me entendés! Desde los once años, Peter. ONCE AÑOS -remarcó -que me siento sola, humillada, desagradable. Yo no quiero. Quiero acabar Peter -sus ojos se llenaron de lágrimas.
-Lo sé, pero yo tampoco quiero que te pase nada... -pronunció -me dolería mucho perder una amiga como vos, La. Yo... te tome un gran cariño a vos, tanto como para pedirte que seas mi novia... -le sonrió -¿Vas a serlo, o no? -volvió a preguntarle.
Sonrió. Se había olvidado completamente aquel teatro que le había hecho a Peter por una pavada.
-Si, si quiero -le dijo con una gigante sonrisa de dientes blancos.
-¡AAAH! -grito de alegría -¡No sabes cuanto estaba esperando este momento! -dijo. La tomo por la cintura y la cargo con los aires mientras besaba sus dulces labios.
No se sabe cuanto tiempo habían estado ahí, besándose. Tampoco les interesaba. ¿O si? Una gigante tormenta de nubes extremadamente negras se asomaba por la gran plaza. Volando todo con el fuerte viento. Lali se aferro a Peter y este la llevo como pudo hasta su coche, que estaba estacionado enfrente.
Llegaron a la casa de Lali. Gime estaba tomando unos mates mirando la televisión, hasta que esta, producto de la tormenta, se apago por el corte de luz.
-Debe haber unas velas por aquí -dijo Lali revisando los cajones.
-La, tengo que irme -decía Peter poniéndose su abrigo.
-No, la tormenta esta muy fuerte afuera. Hasta que no pare vos no te vas -sonrió picara.
-¡Apa! ¿Que pasa acá? -pregunto Gime que había presenciado la escena ''Laliter''.
-Somos novios -dijo Peter abrazando a Lali por atrás. Esta le pego un codazo.
-¿Enserio?
-Si -admitió Lali.
-¡AY! ¡LOS FELICITO! ¡YO SABIA QUE SE GUSTABAN, YO SAB...
-Shhh, tía -se quejo -¿Queres decirle a todo el barrio también que ando con el chico mas dulce de toda la tierra? -a todo esto Peter estaba tentadisimo.
-¡Eso! -grito Gime y amago por salir, pero Lali se le apresuro y se tiro encima de la puerta.
-Llegas a tocar esta puerta y te corto la lengua con una motosierra -amenazo divertida.
(...)

-La lluvia no para -dijo Peter abrazando a Lali.
-Ya te dije que te quedes, de ultima le avisas a tu mama por el celular.
-Dale.
-¿Vas a dormir con esa ropa? -pregunto.
-Si no tenes ningún camisón para prestarme, si -rieron.
(...)

Peter no pudo evitar mirar a Lali durmiendo. Era tan indefensa. Dormía haciendo puchero y un mechón caria sobre su cara. Daban ganas de abrazarla a tal punto de quebrarle todas las costillas.
Se levanto del sofá y se acomodo cucharita tras ella. Sonrió ante la queja de Lali por no tener lugar. Quito el mechón y la miro fijamente.
-Prometo cuidarte, amarte, protegerte y, sobretodo, amarte. -beso su frente -Te amo demasiado, La. Te amo desde el primer momento que te vi, con la coleta y el libro. Desde ese día me pareciste tan especial, tan linda. Un mundo nuevo por conocer. Vi algo en vos que no logre ver en nadie mas. Prometo cuidarte y nunca traicionarte. Si algún día te pasa algo es mi culpa, y yo mismo me haré responsable de TODO.
Luego de esas conmovedoras palabras, se acurruco junto a ella, logrando así, dormirse.

¡Muy corto, lo se!
Ayy voy a llorar :'( ¿¡PENULTIMO CAPITULO, YAA!? Matemos a la escritora ahre.
¡Perdón por no subirles antes! Estaba con el tema del comienzo de clases, este año comencé la secundaria. Si, la escritora de Ayudame tiene trece años. LISTOLODIJE.

EL PROXIMO CAPITULO ES EL ULTIMO *OO* Y SE VIENE CON T O D O (Si chicas, mueran de intriga ahre)
¿Lali hara la ceremonia o se quedara con los Demonios para siempre? ¿Peter traicionara a Lali, o dara su vida por ella? ¿Como sera la vida de ellos(si sobreviven MUAJAJAJAJA ahre) VOY A EXPLOTAR LITERAL.

Nos vemos en el ultimo capitulo de esta espectacular trama, lectoritas mias♥

Juli. (@esposmysmile)